Pronto desvaneceré
cometa de piedra en pupo de sirena ebria, borracha
varada en el mar contaminado
de algas con cara de pirañas
burdas, extrañas.
Los ojos blancos, virados retardados,
ahogados en cerveza de vereda rockera
y ella odiándolos por orientales,
rojizos, sangrientos
pero sonríe por el humo de perrera.
Con el corazón imposibilitado
agitado en el suspiro
el pecho se infla y un pichón muere
se lanza de la rama de un árbol
y choca de pico contra la tierra mojada.
Y la sirena ya no ve al pichón
porque le duele el alma, el corazón
y en su pupo de sirena no hay pichón que picotee
ni que duerma como en nido de hierba.
El pichón ha muerto…
y la copa se vira porque es mentira…
mueve la cabeza, canta,
revienta en tonos magenta.
Sirena morena
cambia tus aletas por alas abiertas
deja al pichón morir en las algas tostadas, enredaderas
cubre el ombligo con algodón de azúcar,
mejor de sal, que no atraiga abejas usureras.
Sirena sureña corre de manos
impúlsate alto con tingadas de sapo
besa al aire y respira despacio
cambia el mar por estrellas de puntas
y agárrate de ellas hasta llegar a la luna
que el pichón que está herido ya no puede volar
huye sirena, huye de ese mar.
Daga